Metamorfosis de Dafne en la historia de la ópera.
Un trabajo de Beatriz Cotello
En los orígenes.
La
ninfa transformada en laurel para no rendir su castidad frente a las intenciones
amorosas de Apolo, fue la primer protagonista de un drama musical cantado en toda
su extensión, que evoluciona rápidamente hacia la forma acabada
de ópera in musica en La favola d'Orfeo de Monteverdi y que hoy denominamos
simplemente ópera:
una acción en la que la voz expresa declamatoriamente
el texto poético mientras los instrumentos establecen conjuntamente un
ambiente sonoro en el cual caben los efectos de expresión armónica
e instrumental idóneos para subrayar el patetismo u otras circunstancias
de dicha acción (Salazar, 1989: 16)
Los autores de La Dafne y la
Camerata Fiorentina
El libreto del dramma in musica se debe al poeta Ottavio
Rinuccini (1562-1621) y la música fue compuesta por Jacopo Peri (1561-1633)
músico y cantante con algunos fragmentos de la mano de Jacopo Corsi (1561-1602),
erudito y aficionado a la composición y de Giulio Caccini (1546-1618),
otro cantante . Los tres eran miembros de lo que dio en llamarse Camerata Musicale
Fiorentina: un grupo de intelectuales que, a fines del x. XVI, se reunían
a disertar sobre nuevas formas de expresión musical en el palacio del conde
Giovanni Bardi de Vernio y a partir de 1592 en el de Corsi .
En la Camerata
resonaban las inquietudes latentes en el ambiente musical de la época en
que todavía predomina el estilo polifónico - coexistencia de varias
líneas melódicas combinadas según reglas estrictas - derivado
del canto gregoriano y desarrollado en el ambiente eclesiástico desde la
edad media, pero ya desde el siglo anterior se estaban elevando voces que clamaban
por una simplificación de las formas, al tiempo que avanzaban y ganaban
en dignidad formas profanas, originadas en los cantares de menestreles y trovadores
medievales y que se consolidaron en el madrigal .
El gran teórico de
este cenáculo de sabios era Vincenzo Galilei - el padre del físico
- intérprete del laúd, compositor y autor de libros sobre teoría
y práctica de la música. En su Dialogo della Musica antica e della
Moderna, (1581) Galileo diserta - en encendidos tonos - sobre los temas del momento:
la crítica a la polifonía, porque la multiplicidad de voces hacía
ininteligible el significado del texto y la exaltación de la manera de
hacer música de los antiguos, que con su monodia - canto sobre una sola
línea melódica - lograban no sólo expresar el afecto de las
palabras sino también - supuestamente - suscitar toda suerte de efectos
maravillosos.
Galileo dedica un capítulo de su obra a los "Effetti
maravigliosi que l'antica musica operava" (Fano: 132): desde restituir el
oído a los sordos hasta curar las mordeduras de serpiente y resucitar a
los muertos, pasando por hacer castos a los lujuriosos, moderar a los ebrios y
a los coléricos, hacer mansos a los feroces etc. Tales conceptos pueden
rastrearse en los escritos de Pitágoras, Platón y Aristóteles,
quienes los adjudicaban a uno u otro modo (harmoniai) de componer de los griegos:
se suponía, por ejemplo, que el modo mixolidio inducía a la tristeza
y la seriedad, el dórico inspiraría un temperamento tranquilo y
moderado, el frigio, por el contrario, llenaría al oyente de entusiasmo
.
Tanto Galilei como su colega de Camerata Girolamo Mei, filólogo,
que había estudiado casi todas las obras antiguas relativas a la música
en su original griego , deploraban que sus contemporáneos, al escuchar
música, no fueran movidos e impulsados a las mismas pasiones del ánimo
que en la antigüedad.
la gente se maravilla de que la música de
nuestro tiempo no haga los mismos efectos notables que antigua hacía (Fano,
1947:159)
Galilei atribuía la ausencia de efectos notables a la (aviesa)
polifonía, que al yuxtaponer líneas melódicas diferentes
generaba el caos entre sentimientos contradictorios: "si la contralto canta
en el modo hipermixolidio y el bajo en el hipodorio" (Fano, 1947:161) como
lógica consecuencia, los sentimientos correspondientes se anularán
entre sí. Urgía, por tanto, retornar a la monodia primigenia. El
autor del Dialogo pone en práctica su concepción en los cantos que
compone, a una voz acompañada de viola, sobre el texto del Lamento del
conde Ugolino de Dante .
Ensayo de un drama cantado
La creencia de estos
ilustrados caballeros en las propiedades casi mágicas de la música
de los griegos se unía a la idea de que la tragedia griega era cantada
en todas sus partes y en consecuencia surgió la iniciativa de convertir
los versos de La Dafne de Rinuccini en un drama musical. Jacopo Corsi, intentó
hacer la música pero su capacidad como compositor aficionado no era suficiente
para realizar ese propósito y por tal motivo apela a la colaboración
de Peri y de Caccini. Sobre la magnitud de la tarea propuesta dice Salazar (1989:45)
Ni
las exégesis de Galilei, ni los partidarios del estilo representativo,
que era el término consagrado, sabían exactamente qué querían
hacer ni sabían exactamente cómo hacerlo. Era menester proceder
por tanteos, sin perder pie en el terreno, asaz movedizo, de una melodía
todavía informe, apenas sostenida por armonías inconexas.
El
resultado de dichos tanteos constituye la tragedia pastoral La Dafne que se estrena
en Florencia en el Palazzo Corsi en 1594 y unos años más tarde es
ofrecida para el carnaval de 1597 ante un público de príncipes y
cardenales y "gentes populares, villanos o de la ciudad" (Salazar, 1989:40)
y tiene tanto éxito que se repite en varias temporadas posteriores.
El
libreto y su autor
Se dice que Rinuccini es, decisivamente, quien dio al dramma
pastorale una forma apta para ser musicalizada. El poeta era discípulo
del Tasso y tres de sus obras son los primeros libretos de ópera: el mencionado
de Dafne, el de Euridice de Peri (1600) y el de Arianna de Monteverdi (1608).
Rinuccini
tuvo la habilidad de cambiar los lentos y premiosos textos de
las fábulas pastorales que frenaban la acción por el abuso de las
sentencias y de los largos relatos que agotaban los principales acontecimientos,
para crear un tipo de libreto conciso y escueto, pensado en función de
la música sin que le restase calidad literaria ni dramática. ( Mila,
1993:99)
Para escribir su Dafne se basó en los versos de Ovidio ,
a quien introduce en la obra como recitante del prólogo.
En dicho prólogo,
que Ovidio canta en "antico stile" se presenta el tema de la obra, como
era de costumbre en la fábula pastoral: veréis, damas y caballeros,
los peligros que acarrea desafiar los poderes del Amor: todo un dios, que lleva
en su carro de oro la luz del día, llorará a la amada ninfa al pie
de un árbol!
La primera escena dramatiza el tema de Apolo y el pitón.
Ninfas y pastores están aterrorizados por esta "orrida belva"
hasta que aparece Apolo y la ultima de un flechazo certero. La entrada en escena
del dios tiene lugar en un pasaje con efectos de eco, en el diálogo entre
el pastor Tirsi y el coro
Chi sei tu, che n'affidi e ne console?
Eco:
Sole.
Il Sol tu sei? tu sei di Delo il Dio?
Eco: Dio
por
último, los habitantes del bosque le ruegan que tienda su arco y los libre
de
questo mostro crudel che ne divora.
el eco replica, naturalmente:
"ora", Apolo enarbola su arco y da muerte a la terrible sierpe, seguidamente,
el coro entona un himno de agradecimiento.
Escena segunda: Se refiere a la
rivalidad entre Amor y Apolo. Ante las burlas de este último, Amor planea
venganza: le dice a su madre, Venere
Se in quel superbo core
non fo piaga
mortale,
più tuo figlio non son, non sono Amore.
El coro canta
cómo "m'agghiaccia 'i cor nel petto" haber visto jóvenes
transformados en flores por las flecha amorosas del erótico infante: el
tema de la metamorfosis está presente no sólo en el caso de Dafne.
Escena tercera: aparece Dafne en pos de una pieza de caza, el coro anuncia
su llegada
ecco la bella Dafne
che al suon de l'arco fa tremar le
belve
y entona un cántico que da cuenta de su belleza pero también
de "l'aspra durezza" de su corazón: las voces y semblantes de
amorosos pretendientes "ch'avrian mosso un cor di fera" no hacen mella
en el alma altiva de la orgullosa ninfa.
Apolo le hace la corte, pero ella
le responde que no pretende hacer otras presas que los ciervos y jabalíes
que en el bosque abundan, y que por ser "serva di Cintia"
Inviolabil
legge
vuoi ch'io recusi per compagno un Dio
y declara taxativamente que
su compañero es su arco.
Otra vez sentencia el coro y previene contra
el peligro de desdeñar los mandatos de Amor.
Escena cuarta: Venus y
Amor discurren sobre el sentimiento amoroso, dicen que lo tienen los animales,
las plantas y hasta los elementos, como el fuego que ama al leño que arde.
Con estos argumentos demuestran que
in uman petto non è core
che
non senta d'amore.
Quinta escena: el pastor Tirse narra
il destin de la
bella cacciatrice
purtroppo miserabile e 'nfelice
El relato de la transformación
de Dafne en laurel es un trozo de singular belleza y expresividad plástica,
casi puede "verse" cómo brotan las hojas de laurel de los dedos
y de la cabellera de Dafne, así como los representa Bernini en su famosa
estatua.
Tirsi la sigue con la vista hasta que
ogni sembianza si dilegua
e perde;
sol miro un arboscel fiorito e verde.
La reacción de Apolo
se refiere en la escena siguiente y última
Che fe', che disse
allora
l'innamorato Dio?
pregunta el coro a Tirsi, el pastor responde que
quedó como de piedra
fermò repente il passo,
e, confuso d'orrore
e di pietate,
restò per lungo spazio immobil sasso
y era tal la expresión
de su dolor que Tirsi
sentii per pietà mancarmi il core.
continúa
la historia de la consagración del laurel: luego de llorar y lamentarse,
abrazado al arbolillo, el dios lo declara sacro, arma una corona con una rama
y se la coloca encima de sus rubios cabellos
sempre al mio crin d'oro
faran
ghirlanda le tue fronde e' rami.
El coro final comenta lo acaecido, desde un
punto de vista de seres mortales: no le envidia a Dafne transformada en planta
su don egregio de coronar a reyes y a dioses, declara en cambio
io se
mai d'amor m'assale
non vo' guerra con un Dio
y expresa su deseo
de ser, en amor correspondido.
De este último coro dice el Dizionario
Virgilio que es la primer manifestación de
esa particular forma métrica,
bien ritmada y vocalizada que se mantendrá por siglos y que formará
la trama verbal sobre la que el genio musical italiano desarrollará su
inagotable vena melódica, del simple recitativo a las fioriture más
osadas del bel canto.
Rinuccini no se vale de la fantasía de que Amor
le había destinado a Dafne una flecha de plomo, de cuyo influjo no podía
librarse y tiende presentar su transformación como un castigo - que no
queda claro de dónde viene - por su arrogancia y su rechazo del amor. Castigo
extensivo a Apolo, por burlarse de Amor.
Variaciones sobre un mismo texto
La
partitura de La Dafne se perdió, salvo algunos fragmentos: el prólogo
de Ovidio, un aria de Venus y la monodia coral final. A partir de estos fragmentos
y de la introducción a la edición de su obra siguiente, Euridice,
en la que Peri expone su concepción musical, se puede tener una idea de
las características de la música. Según este escrito, el
autor ha estado buscando una forma de cosa mezzana entre el "parlar ordinario
y la melodia del cantare" y le confiere color y expresión al recitado
melódico a partir de su estudio de las inflexiones de la voz que responden
al acento dramático, al dolor, a la alegría o a los diversos afectos
(Salazar, 1989:46)
Mila (1993:100) reconoce en esta música una inevitable
aridez intelelectual que sólo podía ser atemperada por las dotes
musicales y la perfección en la técnica de la emisión vocal
que poseía Peri y también Caccini .
A la Dafne de Peri le sucede
la de Caccini (1602), también perdida y la de Gagliano (1608), que se conserva
y que ocasionalmente se representa en algún festival .
De la música
de Caccini dan cuenta numerosos madrigales de su autoría. Se dice (Mila,
1993:99) que fue probablemente el primero en adaptar esa forma de canto, originalmente
polifónica, a la monodia. Su estilo, basado en el aire improvisado, era
más cantabile, más lírico y menos severo que el recitar cantando
de Peri: para cada verso componía una frase musical, terminada en una nota
o un par de notas prolongadas, enriquecidas con ornamentos tales como crescendi
y decrescendi, trinos o repeticiones rápidas de una nota llamadas trilli.
Gagliano,
si bien respeta el estilo recitativo en los diálogos, ya introduce aún
más abellimenti : se permite ornamentos armónicos variados en algunas
estrofas como la intervención de Amore en la escena cuarta o el lamento
de Apollo en la última, pasajes que devendrán primero en el arioso,
para luego constituir el aria. En general otorga mayor énfasis a la lógica
de las progresiones armónicas que a la del ritmo poético y emplea
una orquesta más nutrida, como ya lo estaba haciendo Monteverdi. No en
vano su ópera se estrena al mismo tiempo que la Arianna de este último,
ambas en el Palazzo Ducale de Mantua, como parte de los festejos celebratorios
de la boda de Francisco Gonzaga y Margarita de Saboya.
Era de esperar que
la austeridad del estilo representativo no iba a sostenerse por mucho tiempo en
una época de tanto ornamento en la decoración y en las artes plásticas
pero los músicos ponen especial cuidado de que sus fioriture no dificulten
la pronunciación silábica y la comprensión de la palabra
y sirvan a un fin expresivo: no sean un mero ejercicio de las cuerdas vocales
expresión y ornamentación (en lo musical) no se harán
incompatibles, su simultaneidad y la interfusión de su doble sentido será
una de las características de la época (Salazar: 1989:45)
La
búsqueda de una música renovada que conmueva a diversos afectos
del alma como "a la piedad, al júbilo, al llanto, a la risa ",
al decir de Cavalieri y que "produzca deleite a los sentidos" como deseaba
Caccini, que se quería encontrar en el principio monódico de los
griegos, condujo, a través de la experimentación, a la consolidación,
de la armonía: la combinación simultánea de sonidos en sentido
vertical . La monodia de los griegos lograba la variedad en el sentido horizontal
mediante altibajos en la línea melódica, así como música
oriental de hoy en día, la nueva expresión sonora armónica,
tiene su punto de contacto también con la práctica polifónica
- tan denostada por Galilei - que acostumbró al oído a escuchar
un complejo de sonidos a la vez. La gran diferencia entre ambas es que, en lugar
de combinarse diversas líneas de canto, se combina la voz cantada con un
acompañamiento instrumental que no la "dobla" sino la complementa
.
Dafne fue también protagonista del primer ensayo de importar el melodrama
florentino en territorio alemán: en 1627 se estrena en el castillo de Hartenfels,
en Torgau, la ópera homónima de Heinrich Schütz (1585-1672),
músico que había estudiado en Venezia con Giovanni Gabrieli y conocía
bien el estilo representativo italiano. Schütz emplea nuevamente el libreto
de Rinuccini, traducido y adaptado por Martín Opitz, el mayor poeta de
habla germana de la época.
La ópera se estrenó para las
bodas de Georg II de Darmstadt con Sophie Eleonor von Sachsen, su partitura se
perdió también, fue destruída en el incendio que asoló
Dresde en 1760: de la ópera queda una lacónica anotación
en el registro de la Corte, que se refiere sucintamente a la representación,
entre comentarios sobre los combates entre lobos, osos y bueyes que habían
entretenido a los invitados al festejo.
Un afortunado malentendido
La idea
de los músicos y dilettanti de finales del s. XVI de que los griegos entonaban
sus cánticos a una sola voz se basaba en diversos escritos de los antiguos
filósofos - Aristóteles, Platón y las versiones de Aristoxeno
- y también, probablemente, en la notación de los himnos de Mesomedes
de Creta que Galilei había encontrado en Roma. Restos de notación
musical griega, encontrados posteriormente, confirman la validez de esta suposición
.
El concepto que se estaba generalizando, de que la música debe reflejar
el sentimiento de la poesía, que Monteverdi expresa como que la palabra
debe ser "la padrona" y no "la serva" de la música,
era ciertamente platónico: Pöhlmann (1988:168) brinda como cita ilustrativa
el siguiente diálogo de La República :
Sócrates: puedes
afirmar con seguridad que el canto se sostiene sobre tres soportes: la palabra,
la armonía y el ritmo?
Glauco: así es
Sócrates: la
armonía y el ritmo deben estar subordinadas a la palabra?
Glauco: no
podría ser de otra manera.
La noción de que los griegos cantaban
por entero la obra de teatro, que aparece en los escritos de Mei, en Galilei y
en diversos prólogos de las óperas, resultó, en cambio, incorrecta,
según expone Pöhlmann, luego de un estudio minucioso de las fuentes.
En
el prólogo de Eurídice de Peri, el músico afirma que "según
dicen muchos, los antiguos griegos y romanos cantaban las tragedias del principio
al fin" (Pöhlmann, 1988:165)
Lo mismo predica Galilei: lo deduce
de la lectura del problema "quarantanove" de Aristóteles y de
"l'inscrittione delle Comedie de Terentio"
Pöhlmann (1988)
demuestra que tanto la aseveración de Galilei como las presunciones de
Peri carecen de fundamento: en el problema pseudoaristotélico se habla
de cantos corales y de acompañamiento musical para los monólogos
de los actores pero no para el diálogo y tampoco Terencio menciona que
los diálogos sean cantados. Analiza también escritos conexos y llega
a la misma conclusión, que lo lleva a aseverar que
debemos agradecerle
a ese malentendido (Pöhlmann indica expresamente que no debe considerárselo
un error) que los diálogos de la ópera se canten en estilo recitativo
y no sean (meramente) hablados como en el Singspiel " (1988:166)
Leopold
(2004:56) apunta que las afirmaciones de Peri y también las de Rinuccini
en los respectivos prólogos de sus Dafne, son ambiguas: "se dice que
"
"se cree que
" y las atribuye, más que a una convicción,
al intento de fundamentar y conferirle credibilidad a su proyecto musical en una
época en que se valoraba "la imitación creativa (del modelo
antiguo) más que la creación original" .
Sea con la intención
de recrear el drama griego o con el argumento de recrearlo, "la ilusión
helenística"
llevó a los músicos y poetas de finales
del s.XVI al descubrimiento de un nuevo continente musical: la ópera tal
como las carabelas de Colón lo condujeron a América sin que él
supiera que se trataba de un continente hasta entonces desconocido (Salazar, 1989:16).
Kurt Pahlen (1998:152) emplea la misma imagen y agrega que, mientras
otras formas musicales - el madrigal, el motete, el canon, la fuga, la suite,
la sonata
- surgieron por evolución la ópera, en cambio, fue
inventada.
sea la resurección del antiguo teatro o la invención
de un nuevo drama con palabras en música, el deseo de lograr la fusión
de todas las artes en una obra apta para representarse, basado en la ética
de la concepción del mundo del renacimiento, era candente en aquella época.
La realización de ese sueño ha sido una fuente de satisfacción
y regocijo para sus creadores
y con el tiempo para muchas generaciones de oyentes y de intérpretes.
Una Daphne moderna
La "bella
ninfa fuggitiva" como la llamara el coro final de Rinuccini, fue retomada
por otros músicos que la pusieron en escena bajo distintos títulos
: La coronación de Apolo por Dafne, Dafne convertida en laurel, Los amores
de Apolo y Dafne, etc. Son en total menos de treinta óperas, algunas se
conservan como la de Cavalli pero la mayoría han desaparecido. Los autores
poco conocidos por el público musical, salvo, por ejemplo, Händel,
Caldara y algún otro.
En el s. XX se ocuparon de Dafne Giuseppe Mulé
(1928), E.W. Mulder (1935) y Richard Strauss (1938). La versión de este
último no tuvo la difusión de sus otras obras debido a las debilidades
del libreto y a las dificultades de la partitura que requiere cantantes de suprema
calidad vocal, pero ha despertado recientemente el interés de directores
de diversos teatros de ópera europeos y se ha vuelto a representar con
gran éxito.
El libreto de Daphne
Strauss compuso la mayor parte
de su óperas, como Electra, El caballero de la rosa, Ariadna en Naxos y
otras, sobre libretos del dramaturgo austríaco Hugo von Hoffmannstahl.
Al morir este último requirió la colaboración de Stefan Zweig,
con quien creó La mujer silenciosa. Con el advenimiento del nazismo hubo
enfrentamientos con las autoridades debido a la condición de judío
de Zweig, por tal motivo el escritor liberó a Strauss de sus compormisos
contractuales y le recomendó como libretista a Josef motivo el escritor
liberó a Strauss de sus compromisos contractuales y le recomendó
como libretista a Josef Gregor, filólogo y especialista en historia del
teatro que había escrito una gran historia del teatro en occidente . La
profundidad del conocimiento de la literatura dramática universal de Gregor
no corría paralela con su talento para escribir obras representables: la
elaboración del libreto fue ardua y dio lugar a muchas críticas
por parte del músico, que no usaba eufemismos para manifestar su desaprobación
con respecto a los borradores que el escritor escribía con denuedo.
A
título de ejemplo pueden mencionarse los siguientes pasajes de su correspondencia
(Tenschert 1955:32/38)
Strauss:
"lamento tener que afirmar que cuanto
más leo su Daphne, menos me gusta, a pesar de la opinión de nuestro
amigo (Zweig)"
Gregor:
"me ofende que usted considere esta pieza,
que he escrito con auténtico y verdadero entusiasmo, como 'jerga homérica
mal imitada' y 'concepción banal del mundo' .
Strauss: lamenta haberlo
herido pero afirma que "también el bisturí del cirujano hace
doler cuando opera sin anestesia" y agrega
desconfíe usted sobre
todo del
'auténtico y verdadero entusiasmo'
porque los productos
resultantes en general no son compatibles con el sano entendimiento artístico
y tampoco despiertan la misma sensación en el oyente.
Sin piedad
le informa al libretista que, en su opinión,
el texto es inservible
en su forma actual, sobre todo porque carece de cualidades teatrales y no podría
llevar al teatro a más de 100 personas
pero concede que,
de ese
tema tan lindo y de algunos lindos detalles de la elaboración se puede
obtener un texto agradable para una ópera en un acto
Luego de muchas
revisiones y correcciones, consultas con Zweig y con el director de orquesta Clemens
Krauss quedó armado el siguiente drama, denominado tragedia bucólica:
Pastores de cabras y de reses se congregan al borde del río, convocados
por Peneios - en esta versión ejerce el oficio de pescador- para celebrar
el rito de Dionisos.
la fiesta de las vides florecientes
el
tiempo del apareamiento
Celebran con gozo que el día está
por terminar y pueden descansar de sus tareas. Entra Daphne, quien, está
triste en cambio porque avanzan las sombras de la noche. Expresa su queja en frases
como
Quédate para siempre, querido día!
Oh! no te despidas
te
amo, no te vayas
Daphne teme al vacío de la noche, porque al desaparecer
la luz, sus amados árboles y flores, abejas y mariposas y su amada y cantarina
fuente desaparecen de su vista y no responden a sus angustiosos llamados.
Aparece
Leukippos que trata de encantar a Daphne con los sones de su flauta. Daphne siente
cariño por Leukippos porque jugaban juntos de niños, a orillas del
río. Se siente atraída por esa música, pero prefiere el sonido
del viento entre las ramas de sus amados árboles y rechaza los avances
de Leukippos, quien por fin - en un arrebato del que cabría una interpretación
freudiana - quiebra su flauta, enojado.
Odio estos sones
te quiero a ti!
Gea
viene a ofrecerle a Daphne nuevos vestidos para la fiesta. Tanto ella como Peneios
esperan que su hija elija marido en esa ocasión. Daphne rechaza vestidos
y pretensiones parentales. Las jóvenes portadoras de los vestidos se los
ofrecen, en cambio a Leukippos, quien los acepta complacido para poder disfrazarse
y estar cerca de su amada . Irrumpe Apolo entre rayos y centellas, disfrazado
de pastor. Peneios envía a su hija para ofrecerle hospitalidad. Apolo la
trata de hermana (algo en Daphne le recuerda a Artemisa), la besa tiernamente,
pero cuando intenta envolverla en su capa, Daphne se da cuenta de que sus intenciones
son para nada fraternales y huye.
A continuación, la fiesta dionisíaca,
en la que todos participan: Gea, Peneios, pastores y muchachas, faunos y ninfas.
Daphne baila con Leukippos trasvestido, hasta que él, desesperado de pasión,
intenta abrazarla. Apolo interviene, revela su identidad y la impostura de Leukippos.
La concurrencia le exige una prueba de su condición divina: para demostrarla
el dios desata una tormenta. Gran confusión y alboroto de pastores que
corren a reunir sus bestias, Gea y Peneios abandonan también la escena,
Leukippos se arranca el disfraz y se enfrenta con Apolo.
sigue una larga escena
entre ellos dos y Daphne, que concluye la obra
Oh! he sido engañada
doblemente
engañada
se lamenta Daphne. Engañada por su amigo de la infancia
y por ese forastero que la había llamado hermana.
Crece la tensión
entre Apolo y Leukippos, es claro el motivo de su disputa, Apolo esgrime su arco,
Leukippos ruega a su amiga
difiéndeme Daphne,
danzaste conmigo
en
honor del dios
Daphne
no puedo, él descubrió mi secreto
él
es la luz
Apolo
por fin me reconoces!
sígueme!
Leukippos quiere
emprender la fuga pero Apolo lo fulmina con un rayo. La muerte de Leukippos da
lugar al último gran monólogo de Daphne, quien se reprocha amargamente
por la muerte de su amigo,
Inconsolable Daphne
él ha debido morir
porque
un dios te ha amado
Apolo, al verla, se arrepiente de su acto, pide perdón
a Zeus por haberse inmiscuido en el reino natural en lugar de flotar en su propia
esfera y le pide que permita a Daphne realizar su sueño de confundirse
con la naturaleza,
haz que ella florezca
y reverdezca eternamente
en
forma de árbol de laurel.
El autor indica acá que la escena
se oscurece y en lugar de Daphne aparece el árbol. A lo lejos se escucha
su voz en una última súplica
Viento, oh! viento
juega conmigo
Aves
sagradas
acudid a mis ramas
Hombres, amigos
tomadme como un signo
de
amor eterno.
Este final constituyó uno de los motivos de discrepancia
entre el escritor y el músico: el primero había ideado una gran
apoteosis con todos los personajes en escena cantando loas a Daphne y al laurel.
Strauss no quiso saber nada de toda esa parafernalia: "Der Baum allein singt!"
(Sólo el árbol canta!) sentenció (Sadie, 1998:1072) y compuso
al efecto una de las páginas más admirables de su producción
artística.
Como puede verse, la figura de Daphne de Gregor adquiere
otros contornos que la de Rinuccini: mientras este último la hacía
aparecer como una mujer dueña de sí, que rechaza el amor porque
persigue sus propios fines, Gregor la pinta como una tímida doncella que
ama los árboles y las flores, le teme a la oscuridad de la noche y al contacto
con los hombres .
La música de Strauss
Kurt Pahlen (1998:541) define
a Richard Strauss como un músico que
recorrió el largo camino
desde el romanticismo tardío hacia el expresionismo, hasta desarrollar
una variante de lo neoclásico , que lo convierte, sin duda en un "clásico"
del neoclasicismo.
Clásico en cuanto
resume las características
de una época y las auna de manera tan valedera que se convierten en una
unidad que conserva su validez más allá de modas o tendencias.
La
música de Strauss evidencia su maestría en la utilización
de un aparato orquestal de grandes dimensiones con el que consigue efectos dramáticos
como para sacudir al espectador en su asiento - en sus óperas y en sus
páginas sinfónicas - pero también conmoverlo con la expresión
de una profunda espiritualidad en sus piezas de cámara y en sus canciones
(lieder).
Strauss desarrolló hasta sus últimas consecuencias
la forma musical denominada poema sinfónico, composición orquestal
análoga a la sinfonía pero que difiere de ella en que tiene un carácter
descriptivo y se basa en un programa basado en la literatura, la filosofía
o las vivencias personales del músico .
En una carta a Gregor de marzo
de 1936 (Tenschert 1955:55) Strauss describe sintéticamente su concepción
de Daphne como la encarnación humana de la naturaleza, que entra en contacto
con Apolo y con Dionisio (representado en la obra por Leukippos) como "elementos
de lo artístico" y con su muerte y transformación en laurel
deviene símbolo de "lo eterno de la Obra de Arte".
(Precisa
que ese contacto entre la naturaleza humana y el genio artístico se representan
por el beso de Apolo, por una parte y por la danza hierática que baila
Leukippos, que es la representación de los dionisíaco).
Por lo
comentado sobre el libreto podemos presumir que su idea no quedó perfectamente
plasmada en lo literario, pero sí en lo musical: con su habilidad para
manejar ritmos y colores orquestales Strauss hace sonar el contraste entre lo
divino y lo terreno.
Renuncia en esta obra al gran aparato orquestal, se vale
en cambio de una instrumentación variada para crear efectos descriptivos
e imitativos: Cuando Apolo dice que los animales destrozan las piedras con sus
cascos en estampida, se oye el ruido de esos cascos y de las piedras que ruedan,
cuando desata la tormenta suenan timbales y redoblan tambores. Las flautas imitan
el reír de las ninfas cuando disfrazan a Leukippos de mujer y se oyen a
lo lejos cuando Daphne evoca las melodías que tocaba su amigo.
La escena
de la transformación no puede ser descripta o "coloreada" porque
no se trata de un fenómeno concreto: es la idea de la metamorfosis que
toma forma en la música, por medio de sonidos envolventes combinados con
notas punteadas.
Palabras finales
La presencia de Dafne en el primer ensayo
de ópera tiene relación con la "ilusión helenística"
apuntada más arriba y con las corrientes estéticas que estaban tomando
predominio en su época. La ninfa constituía un personaje ideal como
protagonista de una pieza de carácter bucólico, de modo que no es
de sorprender que haya sido elegida por Rinuccini para escribir su libreto.
La
mitología griega proveyó de argumentos para la creación de
la ópera primigenia y de la ópera barroca durante todo el s. XVII
y hasta bien avanzado el XVIII . En el s. XIX, con la corriente romántica
y más tarde el verismo los griegos desaparecen de la escena operística,
resurgen en el s. XX en ejemplos de gran intensidad dramática como las
versiones de la tragedia de Edipo de Strawinsky (1927) y Enescu (1936) o el Orfeo
de Krenek (1926). Por su parte, Strauss compone una (escalofriante) Elektra en
1909.
Llama la atención que haya optado por un drama pastoral - denominar
tragedia a la historia de Daphne es un poco excesivo - en una época de
gran convulsión histórica como la inmediatamente anterior a la segunda
guerra mundial. La abundante correspondencia entre músico y libretista
da cuenta de las alternativas de la confección del libreto pero no ofrece
pistas claras sobre la motivación que los habría llevado a elegir
el tema de la obra conjunta. Se sabe que una litografía de Théodor
Chassériau habría despertado el interés de Gregor por el
personaje, representaciones pictóricas y escultóricas de Daphne
no debían ser ajenas a Strauss, que había completado su formación
de músico con estudios sobre historia del Arte y puede suponerse que tales
imágenes hayan influido en el proceso de creación de la ópera
pero no hay datos más específicos que aclaren la elección.
No es difícil llegar a la conclusión de que hayan buscado refugio
en el mundo de lo mítico para sustraerse a la agobiante realidad que los
circundaba, al tiempo que su obra Friedenstag (Día de paz) que evoca la
finalización de la guerra de los treinta años en Europa, elaborada
y estrenada al mismo tiempo que Daphne, llevaba implícito un llamado a
la pacificación.
En su correspondencia de la época, Strauss menciona
haber retomado la lectura de Goethe y Nietzche, lo que puede interpretarse como
un intento de afirmar los valores de su cultura de origen frente a la amenaza
de desintegración que se cernía sobre el continente europeo. De
su nueva aproximación a Nietzche puede deberse su intención de plasmar
en Daphne el conflicto entre lo apolíneo y lo dionisíaco, que expresa
en su carta a Gregor citada más arriba.
Su concepción de Daphne
como encarnación de la naturaleza que con su metamorfosis se funde con
el principio eterno del arte, tiene su concreción plástica en la
última versión que ofreció la Ópera de Viena: en lugar
de transformarse en árbol con hojas - el libreto indica en ese momento
que la escena se oscurece para dar lugar al cambio - Daphne queda envuelta en
un tronco de una masa vidriosa transparente, al tiempo que desciende encima de
ella una columna con capitel jónico, del mismo material, que vale como
símbolo de lo perdurable del arte de la antigüedad clásica.
Por una abertura entre tronco y columna, puede verse todavía el rostro
de Daphne en su invocación final.
tomadme como un signo
de amor
eterno.
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