Fotos Liliana Morsia liliana.morsia@infovia.com.ar

Verónica Canaves, Carlos Ullan, Claudia Montagna, Trinidad Goyeneche, Luciano Garay

Tras el ideal mozartiano

Sobresaliente versión de La flauta mágica

Noticias de Domingo 7 de junio de 2009 | Publicado en edición impresa  Calificación: ***** Excelente.

La flauta mágica, de Mozart. Libreto de Emanuel Schikaneder. Con Graciela Oddone, Carlos Ullán, Luciano Garay, Laura Penchi, Natalia Vivas, Lucas Debevek-Mayer, Fabián Frías y elenco. Director de coro: Ezequiel Fautario. Vestuario: Mariela Daga. Director de escena: Eduardo Casullo. Escenografía y vestuario Mariela Daga. Director de orquesta: Reinaldo Zemba. Organizado por Fundamús. Teatro Avenida. Próxima función: hoy, a las 18.
Nuestra opinión: excelente

La versión musical lograda por Reinaldo Zemba, figura distinguida de la vida musical del país, fue impecable desde el punto de vista estilístico. También obtuvo buen rendimiento de la orquesta y una sugerente prolijidad en los momentos concertados que no son pocos y que constituyen encantos primordiales de la partitura. El importante coro de sesenta integrantes, preparado por Ezequiel Fautario, y el conjunto orquestal fueron de alto nivel. De ahí que la versión de La flauta mágica presentada en el Teatro Avenida provocara placer al haber estado al servicio del compositor.

Pero esta lealtad a Mozart también se cumplió con sencillez en la puesta escénica creada por Eduardo Casullo, quien marcó el movimiento, gestos y expresiones, sin recurrir a ningún artilugio que pudiera traicionar el concepto de equilibrio entre música y drama; ideal mozartiano por antonomasia, tan violentado en nuestro tiempo.

Un equipo eficaz

Claro está que ambos contaron con un equipo eficaz y disciplinado para el montaje visual y para una preparación musical que se fue amalgamando de manera simultánea con un criterio global del espectáculo. Y artífices respetuosos del concepto fueron todos los integrantes del cuadro.

Graciela Oddone como Pamina y Carlos Ullán como Tamino forman una pareja ideal. Ella dando acabada muestra de su reconocida y sólida formación académica; el tenor ratificando que ha adquirido plena confianza en sí mismo como para frasear con naturalidad y lograr un canto distendido y matizado.

Magnífico fue el Sarastro de Lucas Debevec-Meyer, tanto por su prestancia y sobriedad de movimientos, como por su segura línea de canto a lo largo de todo el registro, incluyendo la zona grave que en este tiempo parece resonar con mayor firmeza. No cabe duda de que se trata de un artista que ya forma parte de la muy exclusiva y escasa nómina de los bajos nacionales que han podido con éxito enfrentar la tesitura impuesta por el autor.

Como Reina de la Noche se desempeñó con perfecta afinación y aplomo en las dos grandes arias de coloratura, difíciles por las agilidades y por despertar en contados instantes un interés auditivo inmediato en los melómanos, la soprano Natalia Vivas quien con justicia recibió la inmediata aprobación del público.

Por su parte el barítono Luciano Garay como Papageno reiteró sus naturales dotes de actor, brillo de timbre, musicalidad, gracia y sobriedad en el canto. Se trata sin duda, de un artista de aquellos que por su capacidad generan en el oyente una sensación de calma permanente. De ahí que su personaje adquiriera con el correr de la acción un peso musical y actoral poco menos que central. Pero tampoco fue menor el aporte de la soprano Laura Penchi, porque se complementó con su Papageno, tanto en la faz musical como en la actoral, con mucha soltura y gracia.

En cuanto a Monostatos, las tres damas, los hombres en arnés y sacerdotes, así como los genios conformaron un conjunto no solo atractivo, sino impecable desde el punto de vista del canto concertado. En definitiva una propuesta significativa de Fundamús, entidad que se suma al entusiasmo que continúa provocando el inmortal género de la ópera, pese a los sacrificios que implica servirla con dignidad.

Juan Carlos Montero

sábado 6 de junio de 2009

Escribe Enrique Sirven

La Flauta mágica en el Teatro Avenida

Fundamús presentó el segundo título del año después de Carmen (para ver nota cliquear sobre febrero 2009 en el archivo de la columna derecha). Ahora recurrió al verdadero testamento lírico de Mozart. La misma con la cual abandonó las especies italianas, tanto bufa como la seria para retomar un sinsgpiel alemán, tampoco ya un encargo de la corte sino de su amigo Schikaneder, tan masón como él mismo, quien le proveyó la fábula, eficaz al mismo tiempo que ejemplar en el sentido de esa ideología. Se ha dicho que es la primera ópera pensada para todo el mundo. Dejando definitivamente atrás el mundo aristocrático de la ópera seria barroca en italiano, aunque sus mejores cultores fueran también alemanes como Händel, o de la bufa posterior, el mismo austríaco que era Mozart. En La Flauta mágica está el simple Papageno, pero también el príncipe que escucha y se educa a partir de las enseñanzas del sabio, del filósofo. Y definitivamente en alemán y con diálogos que aquí y ahora está muy bien que sean traducidos al español, tratándose de un elenco local ¿qué sentido tendría fueran los originales?. El cual fue el plato fuerte de esta versión, con algunos de los mejores intérpretes posibles en este estilo. Como el tenor lírico Carlos Ullán que es una garantía de calidad en lo vocal y musical. Me pregunto, sin que signifique menoscabo alguno ¿si sería posible en la emisión, algo menos de nasalidad...? También la reaparición de Graciela Oddone en Pamina es ¡todo un lujo! La apreciamos en buen estado vocal, con su bello y no común timbre de soprano lírico, también buena estilista y siempre de agradable presencia. Algún agudo, algo tirante, no empañó su buena línea de canto. Otro buen conocido es Luciano Garay, a quien Papageno le sienta vocalmente bien, le tocó ser el gracioso, algo excedido con la botella, entendemos que haya que cumplir con el esponsor, pero tampoco imaginamos a Papageno con vino y -sobre todo con tanto- si no, nos vamos a algo de estilo más realista (tipo los borrachines en la taberna en Boris Godunov), pero tampoco es para tanto... o sí...en todo caso, ¡opinen!...Lucas Debevec Mayer también conoce bien a Sarastro y lo saca adelante con sus difíciles exigencias en el registro grave extremo, también con musicalidad y su nobleza. A la Reina de la Noche, que encarnó la joven Natalia Vivas le tocó compartir con un elenco experimentado y lo hizo bien, a pesar de las dificultades que no son pocas, esta vez en el registro sobreagudo y último posible. Mientras que Laura Penchi completó adecuadamente con su Papagena. Algo por debajo de este nivel, las importantes tres damas y los tres genios. Bien el coro a cargo de Ezequiel Fautario y, la orquesta, un tanto vacilante al principio, se fue afirmando con la dirección de Reinaldo Zemba. La puesta en escena de Eduardo Casullo fue eficaz dentro del marco propuesto por las agradables y medidas proyecciones, oportuno también el uso de la misma sala, con el efecto estereofónico del coro que queda por detrás del público. También el vestuario pareció digno, incluso algo más que eso también, en el diseño de Mariela Daga. El público aprobó con sus aplausos la función de referencia del domingo 7. En la foto Carlos Ullán, Graciela Oddone y Lucas Debevec Mayer (gentileza de Liliana Morsia). Teatro Avenida domingos 7 y 14 de junio a las 18 y 11 y 13 a las 20 horas. Localidades en venta en el mismo teatro.

 


Graciela Oddone, Luciano Garay, Fabián Frías

 

Graciela Oddone, Carlos Ullan, Lucas Debevec Mayer, Edgardo Zecca, Nuevo coro de Opera

CLARIN DOMINGO 7 DE JUNIO

Un Mozart con riesgos y excelencia musical

Cantada en alemán y con diálogos en castellano, sobresalieron la orquesta y los solistas.

Por: Federico Monjeau

VUELTA DE TUERCA

LA DECISION DE HACER LAS PARTES HABLADAS EN CASTELLANO FUE AUDAZ.

Desde que Papageno hace su entrada en la obra por el pasillo central de las plateas, y entona buena parte de su aria antes de subir al escenario, se advierte que la realización escénica de Eduardo Casullo busca profundizar el lado más teatral de este singspiel (ópera con partes habladas) que Mozart compuso sobre el final de su vida con el libretista Shikaneder para su representación en un teatro popular de los suburbios de Viena. Otros pasajes de esta producción de Fundamús transcurrirán fuera del escenario, en algunos casos con gran eficacia dramática, en especial el último coro triunfal ("Entrad en el templo") que se entona envolvente desde el fondo de la platea. El enfoque teatral se inclina, al mismo tiempo, por un escenario prácticamente vacío, sólo caracterizado por unas proyecciones sobre el fondo (exteriores, interiores, templos, ambientaciones más concretas o más abstractas). La solución es de una inobjetable economía.



Pero la apuesta por el teatro llega al corazón de la interpretación, al realizar todas las partes habladas en castellano. En principio, puede pensarse que la obra gana en comunicatividad pero, al menos en la música (incluso en ópera), comunicatividad no es ne cesariamente lo mismo que expresividad. Hay algo chocante en la incongruencia idiomática, en el pasaje de un registro a otro. Traducidas, las partes habladas pierden carácter. Esto podría justificarse frente a un público infantil (y La flauta , con sus animales de fábula y sus peligrosas pruebas, tiene mucho de cuento infantil), pero fuera de ese tipo de audiencias la mejor solución parece seguir siendo el sobretitulado.

Graciela Oddone y Luciano Garay

De todas maneras, el eventual defecto estético de la incongruencia idiomática queda ampliamente compensado con el nivel de la realización musical, dirigida por Reinaldo Zemba al frente de una orquesta aceitadísima y un reparto casi inmejorable. Carlos Ullán (Tamino) y Graciela Oddone (Pamina) forman una pareja técnica y expresivamente formidable. El barítono Luciano Garay encarna un chispeante y experto Papageno. Su compañera Papagena está admirablemente personificada por Laura Penchi. Lucas Debevec Mayer (Sarastro) llega a las profundidades de su registro de bajo sin dejar de cantar una única nota. Su contraparte, Natalia Quiroga como la Reina de la Noche, llega a las más osadas coloraturas con solvencia y musicalidad. Destacan también los tercetos de damas (Claudia Montagna, Trinidad Goyeneche y Verónica Canaves) y de genios (Clara Pinto, Anahí Fernández Caballero y Javiera Paredes), mientras que Monóstatos tuvo una realización correcta en la figura de Fabián Frías. Por su lado, el coro dirigida por Ezequiel Fautario tuvo una actuación irreprochable.

Graciela Oddone, Carlos Ullan, Lucas Debevec Mayer,

SEEN AND HEARD INTERNATIONAL OPERA REVIEW

Mozart, The Magic Flute: Soloists, Orchestra. Conductor: Reinaldo Zemba, Teatro Avenida, Buenos Aires. 5.6.2009. (JSJ)

Director/lighting: Eduardo Casullo
Costumes: Mariela Daga
Chorus: Ezequiel Fautario

Cast:
Tamino: Carlos Ullán / Maico Chia-I Hsiao
Pamina: Graciela Oddone / Oriana Favaro
Papageno: Luciano Garay
Papagena: Laura Penchi
Queen of the Night: Natalia Quiroga / Natalia Vivas
Sarastro: Lucas Debevec Mayer
Speaker: Edgardo Zecca
Three Ladies: Claudia Montagna, Trinidad Goyeneche, Verónica Canaves
Monostatos: Fabián Frías
Priests: Osvaldo Ledesma, Pablo Basualdo
Three Boys: Clara Pinto, Anahi Fernández Caballero, Javiera Paredes



Carlos Ullán (Tamino) and the magic beasts


Fundamús (Fundación para la música) is another prívate group in Buenos Aires seeking to promote music in general and opera in particular in the community, and providing a platform for young singers. Its profile is perhaps not quite as high as those of other groups but nor is its season of operas as ambitious and also these make up only one aspect of its activities, which also include concerts and other complementary events.

That said Fundamús' second work of its season, The Magic Flute, is a fairly ambitious work to put on, both technically and musically. The scenic aspects were solved through the projection of photographic images and lighting, and the musical with a cast comprising both young as well as more experienced singers.

Particularly noteworthy too was the use of Spanish for the dialogue sections of the work. Although grating somewhat with the normal German of the sung sections, nevertheless this drew the audience into the story far more than could have the surtitles alone.

Carlos Ullán as Tamino and Graciela Oddone as Pamina made an excellent pair, he resolute and she equally passionate. Likewise Luciano Garay as Papageno and Laura Penchi as Papagena were outstanding, from both the acting and vocal perspectives. Lucas Debevec Mayer, one of the exceptional younger singers, made a dignified Sarastro, and Natalia Quiroga as Queen of the Night, while still young, shows considerable promise.  The other parts were mostly satisfactorily sung, not in all cases with spot on timing, and a tight focus was kept in the orchestra by the conductor, director of the Symphony Orchestra of Entre Rios, Reinaldo Zemba.

Jonathan Spencer Jones

Picture - Courtesy of Fundamús, Buenos Aires

"La flauta mágica": Mozart feérico 
Por EDUARDO GIORELLO

Una de las óperas más maravillosas de todo el repertorio lírico vuelve a nuestros escenarios. "La flauta mágica", de Wolfgang Amadeus Mozart se podrá ver mañana, a las 18 y el domingo 14 de junio a la misma hora y jueves 11 y sábado 13 a las 20, en el Teatro Avenida (Avenida de Mayo 1222). El cast de artistas nacionales no podía ser mejor: Carlos Ullán, Graciela Oddone, Luciano Garay, Laura Penchi, Natalia Quiroga, Lucas Debevec Mayer, Oriana Favaro, Maico Chia I Hsiao, Edgardo Zecca entre otros calificados cantantes. La dirección orquestal es una garantía: Reinaldo Zemba y la régie otra: Eduardo Casullo, que una vez más nos entrega un espectáculo "multimedia". El vestuario está firmado por Mariela Daga y junto a los solistas se luce el Nuevo Coro de Opera con la conducción de Ezequiel Fautario. Recordemos que "La flauta mágica" es una ópera en dos actos con textos de Emmanuel Schikaneder y se encuadra dentro del "singspiel", término alemán que significa la combinación de partes habladas y cantadas.



Será otro encuentro con el arte más depurado de Mozart en una genuina obra maestra de todos los tiempos, aún vigente. Vio la luz el 30 de septiembre de 1791, en Viena en el Theater auf der Wieden (an der Wien).

 

 

 

 

Carlos Ullan y los Animalitos del bosque