LA MEJOR PLANCHADORA DEL SIGLO
Por Eduardo Benarroch
THE ROYAL OPERA – COVENT GARDEN –Londres , 11 de enero de 2007 –
Donizetti – LA FILLE DU RÉGIMENT –
Natalie Dessay (Marie), Juan Diego Flórez (Tonio), Felicity Palmer ( La Marquesa de Berkenfeld), Alessandro Corbelli (Sulpice Pingot), Donald Maxwell (Hortensius), Bryan Secombe (Cabo), Dawn French ( La Duquesa de Crackentorp). Orquesta de la Ópera Real-Director de orquesta: Bruno Campanella. Coro de la Ópera Real- Director del Coro: Renato Balsadonna. Director de escena: Laurent Pelly. Directora asociada/Diálogos: Agathe Mélinand. Escenografía: Chantal Thomas. Vestuario: Laurent Pelly.
Iluminación: Joël Adam. Coreografía: Laura Scozzi
Co-producción con la Wiener Staatsoper y la Metropolitan Opera de New York –
Se agradece el apoyo financiero de Helène y Jean Peters-
Hacían mas de 40 años que no se presentaba en La Ópera Real, precisamente desde 1967 cuando había sido vista con Joan Sutherland en el rol titular. O sea que han pasado dos generaciones sin conocer el título en esta ciudad tan cosmopolita.
En el papel lo que nos esperaba era un lujo asiático, Natalie Dessay como Marie, Juan Diego Flórez como Tonio y al podio un experto de estas cosas belcantistas, Bruno Campanella. Quedaba la duda... que haría el equipo francés encargado de la producción escénica? Haría de esta Hija del Regimiento una farsa o la tomaría en serio?
La producción de Laurent Pelly no podría haber sido más tradicional, pero también había un dejo de ironía en la escenografía que presentaba postales de parejas del siglo 19 rumbo a la guerra, o que nos mostraba los mapas de la zona donde podría suceder la acción.

El escenario había sido usado en toda su amplitud, como era de esperar de una producción compartida con Viena y con el Met neoyorkino, hacia el fondo se encontraba una larga soga con calzones y camisetas colgados para secarse, también habían canastas de calzones secos y pilas de calzones planchados.
Hacia un costado se encontraba Natalie Dessay, la figura diminuta de Marie, “la vivandière” del regimiento planchando con energía calzón tras calzón. Pero también demostraba pericia al hacerlo, y su lección de planchar, doblar y plegar con el borde de su mano cada calzón era una de esas cosas que uno rara vez vive en escena. Una cantante archifamosa tomando su labor de lavandera en serio, y vestida con una camiseta, pantalones de fajina anchos y tiradores y una desfachatez total frente a la figura de el rechoncho Sulpice Pingot, Alessandro Corbelli en su mejor rol hasta la fecha en esta casa. Esa escena entre Marie y Sulpice pasó de ser desopilante porque resultó algo vivido, ella era el rol que estaba actuando y el también. Si bien ambos son caricaturas (y habían otras por venir) eran caricaturas serias y por eso pasaban de ser bidimensionales para ser de carne y hueso. Había algo de la pantomima inglesa en la producción y eso en ciertas obras es un gran “plus”.
La Marquise de Berkenfeld era una señora alta y delgada de caminar un poco inseguro, y a su lado la figura obsecuente de Hortensius, tremendamente preocupado por hacer beber a su Marquesa un tónico, que por supuesto no logra hacer. La coreografía de esta acción de tratar de embocar el tónico en la boca de la Marquesa era ya de por sí desopilante.

Felicity Palmer es una de esas cantantes que se encuentran cómodas en roles como Clytemnestra o como La Marquesa , y aunque su francés sonó tremendamente exagerado hizo juego con su rol que también lo fue. Donald Maxwell encarnó al puntilloso Hortensius con gran maestría.
Pero esta es una de esas óperas que dependen de estrellas del canto y a las que el Covent Garden nos tiene acostumbrados. Natalie Dessay es muy poco conocida en Londres porque ha aparecido solo una vez aquí en un rol muy poco grato para quien les escribe, quien también la ha escuchado como una sensacional Zerbinetta en Salzburgo. Por lo tanto no es una voz que conozco bien, pero en algunos repertorios la admiro mucho. Nada me hacía esperar que me iba a enamorar de su creación escénica y así sucedió, su canto tuvo no sólo la ductilidad de una voz mucho más lírica que antes pero todavía liviana como una pluma, sino que por esa nueva cualidad lírica pudo demostrar mucha mas emoción y así conmover al público en un rol que pocas veces lo hace, ya que tiende mas a divertir al espectador. Su Marie pasó por todas las facetas, de lavandera, de enamorada, de aprendiz de noble, de rebelde y al fin de mujer decidida y triunfó en todas esas facetas así como también la vocal como si hubiera alguna duda de que podía con el rol en escena. Por momentos hizo alardes, como agudos extremos cantados en forma horizontal sobre los brazos elevados de los soldados, y en otros simplemente nos deleitó con su histrionismo y con su desfachatez.

Pero una Marie sola no hace una noche triunfal, y a su lado se tuvo al galán del belcanto, Juan Diego Flórez, una figura juvenil, inocente y decidida en quizás e mejor rol actuado que le he visto en esta casa. Flórez tiende siempre a ser Flórez, sea el rol que cante, pero en este caso o el rol le va a la medida o se metió mas en el, sea lo que sea, fue un total triunfo y su aparición al final de la ópera para rescatar a su amada del matrimonio arreglado por la Duquesa de Crackentorp, a bordo de un tanque de la 1era Guerra Mundial, fue una de esas cosas inesperadas y un toque maestro de comicidad en un momento justo. Marie se acerca al tanque, y Tonio en la torreta le toma la mano....dejando una sonrisa de oreja a oreja en cada una de las caras de los espectadores que habían colmado la sala.
Pregunté a un músico durante el intervalo si Flórez había cantado su aria en la clave correcta ya que los 9 Do que había cantado parecían tan fáciles, y la respuesta fue que sí, que era la clave correcta y que no había habido una súbita bajada de clave. De paso, sabía el lector que la versión en italiano contiene 5 Do y no 9?

Flórez fue un maestro del estilo, junto a la vivaz presencia de Natalie Dessay y ambos formaron una pareja ideal en esta producción y en esta obra.
Alessandro Corbelli es ya un viejo conocido en esta casa donde ha cantado una gran variedad de roles bufos y su Sulpice Pingot calzó en el molde característico del bajo bufo pero sin exageraciones, la suya fue una creación suave, muy bien cantada y actuada con sensibilidad.
Ya hablé un poco de Donald Maxwell mas arriba, he aquí uno de esos cantantes que jamás han cantado o actuado mal un rol, en este caso su Hortensius fué una de esas caracterizaciones semi odiosas y por supuesto termina siendo presa de las burlas de todo.
Una actriz de comedia muy famosa en estas islas tomo el papel hablado de la Duchesse de Crackentorp, y para ello se añadió una diálogo escrito por Agathe Mélinand, quien también fue la productora asociada de Laurent Pelly.

Dawn French se lució muchísimo en este rol que necesita exageración y también una personalidad en escena y French proveyó ambas con abundancia y con la comicidad de una profesional de primera clase.
Agréguese un coro siempre impecable, una coreografía excelente en todo momento, una producción tradicional pero muy bien ensayada y nada rutinaria, una dirección de orquesta de excelente por parte de Bruno Campanella que nunca cayó en los extremos de tempi que suele imponer en otras obras belcantistas, y súmese esos dos monstruos del canto en la escena, y e lector se dará cuenta porque es imposible conseguir siquiera una entrada para esta producción. Hasta ahora es el éxito más grande de la temporada y estoy seguro que es una de esas producciones que volverán a dar mucho placer en cuanta ocasión se presente nuevamente.
Copyright – Eduardo Benarroch – Enero 2007 – For Operayre -