UN INDOMABLE A BORDO DE LA "INDOMABLE"
Por
Eduardo Benarroch
ENGLISH NATIONAL OPERA - LONDON COLISEUM - 5 de diciembre
-
Britten - BILY BUDD -ILLY
Timothy Robinson
(Captain Vere), Pavlo Hunka (Mr Flint), Nicholas Folwell (Bosun), James Edwards
(Novice), Richard Coxon (Squeak), Ashley Holland (Mr Redburn), Brindley Sherratt
(Lieutenant Ratcliffe), John Tomlinson (Mr Claggart, Master-at-Arms),Adrian Thompson
(Red Whiskers), Simon Keenlyside (Billy Budd), Gwynne Howell (Dansker). Orquesta
de la Ópera Nacional Inglesa - Director de orquesta: Andrew Litton. Coro
de la Ópera Nacional Inglesa - Maestro de coro: Martin Merry. Dirección
de escena: Neil Armfield.Escenografía: Brian Thomson. Vestuario: Carl Friedrich
Oberle Iluminación: Nigel Levings.

Para
aquellos lectores que conocen esta obra y la han visto y que piensan que el castigo
a Billy Budd es demasiado severo y poco razonable en las circunstancias, les ruego
que consideren la idea del motín como un acto de terrorismo actual.
Si
al Capitán de un barco de guerra se le dijera que hay una célula
de Al Qaeda adentro que haría el y sus oficiales?
Además el
contexto histórico habla por sí mismo. Luego de la Revolución
Francesa cualquier rumor de rebelión, o muestra de individualidad eran
razones fuertes para desconfiar de quien las mostraba. Y Billy Budd es un peligro
para ese buque llamado "Indomitable" (Indomable) por su individualismo,
su entusiasmo y su total entrega.
No por nada Claggart lo llama "beauty"
(una belleza) y no sólo en un contexto homosexual que es evidente. Billy
Budd es una "rara avis" en un barco en guerra cuya tripulación
debe ser anónima, por lo tanto habrá de ser destruído porque
su sola presencia a bordo es peligrosa y destruye la homogeneidad reinante.
No
había cosa peor que ser acusado de ser un rebelde o simpatizante con la
causa francesa, y qué intersante que el barco de donde provenía
Billy Budd se hubiera lamado "Los derechos del hombre"........
Hay
mucho niveles de drama en esta ópera, aparte del nivel de represión
homosexual tan obvio y tan a la vista. Pero hay un elemento que muchos espectadores
ignoran no por su culpa sino porque no se les ha indicado a donde deben mirar,
a que referirse cuando se escucha y ve esta obra. No es ningún secreto
que las glorias del Reino Unido fueron conquistadas en el mar en una nación
que es muy orgullosa de su pasado marino. Muchas de las frases del vocabulario
de todos los días provienen de la marina inglesa.

Bily
Budd es justamente eso, una representación del pasado marino con toda su
crueldad y grandeza. El individuo no importa, lo que importa es el espíritu
de conjunto, anónimo y enfocado hacia el enemigo. No hay lugar para sentimentalismos
ni poesía, esto es la guerra sin cuartel y quien se ponga en medio caerá.
La
partitura de Britten es excepcional aunque de mucho menos cretividad y fantasía
que por ejemplo "A Midsummer night's dream". En Billy Budd hay demasiadas
influencias externas como para considerarla totalmente original, tenemos las enormes
influencias de Bartok, o incluso la parodia de Claggart acompañado por
la música que normalmente asociamos con el Gran Inquisidor verdiano.
Pero
la obra posee fuerza y en las manos correctas mucha crueldad en cada recoveco
de su excelente orquestación.
Benjamin Britten era un hombre que sabía
interpretar su propia música, además de saber dirigir Haydn y Mozart
en forma excelente.
Pero cuand llegamos a Budd, no he encontrado otro director
como él. Quizás David Atherton la haya dirigido con ferocidad y
falta de piedad, algo que es sumamente necesario, pero el detalle irónico
que resaltaba Britten todavía necesita un seguidor.
Se me ocurre luego
de haber escuchado el sabado pasado a Richard Hickox dirigir una memorable versión
de "A midsummer night's dream" , que este director podría dirigir
esta obra como la obra o requiere.
Budd no es una obra lírica, es una
obra cruel y terrible que posee momentos de lirismo, y no debe sonar romantizada
desde el comienzo. El ataque de las secciones y de los insrumentos solistas debe
ser mucho mas feroz, mas incisivo y menos redondo como lo dirigió el siempre
eficiente Andrew Litton, aunque su eficiencia no le sirvió en este caso
donde se requiere algo más.

Tampoco
encontré una justificación para la llamada "nueva producción"
de Neil Armfield que proviene de Australia via Ópera de Gales..... no veo
la razón de haber reemplazado a la producción anterior por una producción
que data de 1998......
Lo mejor de esta escenografía es la plataforma
que sube y baja y que ocupa el centro de la escena constantemente dando la idea
del subir y bajar del buque, pero los cambios resultaron ruidosos y un poco torpes,
algo que no calza con la idea de la marina de guerra británica que requería
entrenamiento y precisión, incluso en esa época.
Los problemas
básicos de esta producción yacen en la poca diferenciación
de clases y la poca oportunidad que tiene el espectador de sentir la vida de abordo
por parte de la tripulación que vivía amontonada bien abajo en un
ambiente sofocante mientras los oficiales tenian sus saloncitos y su vida con
mucho mas espacio y elegancia.
Las clases sociales se muestran en la vida
diaria inglesa y Billy Budd no es excepción y debe ser mostrado porque
es parte intrínseca de la obra.
Dentro de este contexto hubieron creaciones
sensacionales. Debo sacarme el sombrero ante la extraordinaria creación
de John Tomlinson del rol de Claggart. He aquí un rol tan estereotipado
que parece casi un sacrilegio darle un toque nuevo. Y Tomlinson hace justamente
eso. No hay tanta homosexualidad latente como en otros casos y eso en lugar de
restarle algo al carácter le da más. Qué paradoja!
Este
Claggart camina con lentitud pero en forma deliberada y segura, sabe ser servil
a los oficiales, quienes le temen pero respetan, y en especial al Capitán
Vere. Pero con que crueldad trata a los marineros que el sabe que son los más
débiles. En el caso de Budd es obvio que Claggart reconoce de inmediato
a algo fuera de lo común y este Claggart no deja duda alguna de entrada
que lo destruirá cueste lo que cueste, incluso su propia vida.
Britten
le da a Claggart la música del Gran Inquisidor verdiano, la instrumentación
es similar también, y en este caso Tomlinson representa la Inquisición
de la marina inglesa que sabe destruir através del rumor y de la malicia
para mantener su poder.

En
este antro cae la figura de Billy Budd, pero un Budd diferente a otros porque
Simon Keenlyside presenta a un joven lleno de vida y de entusiasmo que nos hace
creer que es ambicioso (lean el texto) y que encima goza de la vida de marinero.
He
aquí un joven casi de raíces wagnerianas, que no sabe nada de sí
mismo y que aparece en medio de una mini-sociedad cruel a la que nunca llega a
entender.
Y con qué inocencia aparece Keenlyside al presentarse al Capitán
Vere pensando que ha sido llamado para ser ascendido de rango! Lo único
que me pareció un poco excesivo fueron la cantdad de movimientos atléticos
que dieron la impresión de un acróbata y que no nos dejaba ver quién
era este Budd. Un poco mas de calma escénica haría mucho para crear
un carácter de mas profundidad, pero dada la calidad vocal que presentó
Keenlyside este es un reparo menor.
El resto del reparto no llegó a
alcanzar estas alturas, pero fué un elenco decente parejo. Me gustó
mucho el Dansker de Gwynne Howell, un hombre bonachón que conserva intacto
su orgullo y su personalidad. Excelente también Adrian Thompson como Red
Whiskers (literalmente: bigotes colorados) y todos los niños, personajes
que dotan a esta obra de un toque exótico y diferente.
Muy bien todos
los oficiales, Pavlo Hunka como Mr Flint, Ashley Holland como un Mr Redburn que
dependía mucho de su capitán y Brindley Sherratt como el Teniente
Ratcliffe.
Pero hay un rol que también es crucial y es el del Capitán
Vere, un rol complejo que actúa como la conciencia de la obra. El personaje
requiere un tenor mozartiano pero con peso, y qué mejor hemos escuchado
que el mismo Pears? pero han habido excelentes interpretes como Philip Langridge
que le han dado relieve y peso.
Ojala pudiera decir lo mismo del joven Timothy
Robinson quien cantaba su primer Vere, Robinson posee una voz de clara dicción
y buena escuela, pero le falta el poder que requiere el rol en momentos importantes.
Y allí falló. Debo decir que por la mayor parte de la obra Robinson
cantó muy adecuadamente pero fué una lastima que hiciera su debit
en un teatro tan grande como este.
Me gustó mucho el coro que demostró
encontrarse en un buen momento pese a los terribles momentos que esta pasando
este teatro que acaba de perder a su Director Artistico.
Pero el más
grande error de la velada fué confiarle la dirección a Andrew Litton,
u director que siempre me había gustado y mucho. Pero Litton se acercó
a la obra desde el punto de vista lírico y romántico, de gran sonido
que impidió que muchas escenas fuesen audibles y eso es algo que debería
haber considerado ya que el texto es muy importante.
Tambien desperdició
cuanta oportunidad hubo para mostrar la crueldad del ambiente, su lectura fué
dulce cuando debería haber sido sangrienta.
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- Eduardo Benarroch - Diciembre 2005 - For Operayre -